Por lo general, existe la creencia que cualquier elemento proveniente de la naturaleza y no de síntesis química es inocuo y beneficioso, pero no siempre es así. Sin ir más lejos, altas dosis de sal común (cloruro de sodio) o algunos extractos de plantas como la cicuta pueden resultar dañinos. Así como algunos aceites esenciales están contraindicados en mujeres embarazadas o pueden ser perjudiciales si, después de la aplicación, exponemos la piel a la radiación solar.
Además, existen ciertos componentes naturales que pese a ser aparentemente inocuos y beneficiosos, al combinarlos con otros de síntesis química, pueden distorsionar y reducir el efecto de los medicamentos. Un ejemplo claro es el uso de la Valeriana- como mencionan en Cuidateplus.com– y los medicamentos antiepilépticos, “[La Valeriana] podría potenciar el efecto sedante de la medicación y multiplicar las posibilidades de efectos adversos no deseados” según apunta Rosa Lorenzo Cainzos, vocal de plantas medicinales del Colegio de Farmacéuticos de la Coruña.
La cosmética natural: falta de información
La cosmética convencional puede contener algunas sustancias que provoquen reacciones adversas, alergias, dermatitis, irritaciones u otros trastornos. Y por esta razón, está siendo cada día más cuestionada. Pero, por otro lado, algunos componentes de la cosmética natural también podrían provocar este tipo de reacciones. No hay razón para creer en esta especie de dualidad entre lo natural y lo científico.
Sólo un buen conocimiento de la ciencia y la química nos ayudará a entender procesos como la saponificación y la emulsión. [bctt tweet=”Sólo un buen conocimiento de la ciencia nos ayudará a entender procesos como la saponificación y la emulsión” username=”menta_activa”] Además, teniendo una buena base química seremos capaces de escoger los productos que mejor se adecuen a la formulación que queremos elaborar. Por ejemplo, si quisiéramos hacer una crema con caléndula por sus propiedades curativas debemos saber que los carotenoides nos aportaran su fuerte poder antioxidante y las cumarinas sus propiedades antiinflamatorias.
¿Estamos influenciados por el miedo a lo “químico”?
Según un estudio de Cosmetic OBS-L’Observatoire des Cosmétiques, los principales ingredientes que el consumidor reconoce como dañinos son los parabenos, las sales de aluminio, las siliconas y los filtros UV. [bctt tweet=”Los ingredientes que el consumidor reconoce como dañinos son los parabenos, las sales de aluminio, las siliconas y los filtros UV” username=”menta_activa”] Algunas empresas en la industria cosmética están aprovechando el filón del miedo a estos componentes para usarlos como estrategia de marketing. Frente a la tendencia de promocionar los cosméticos bajo lemas como “sin parabenos”, “sin colorantes”, “sin silicona”, es importante estar bien informado para conocer las particularidades y diferencias de los componentes, porque muchos extractos naturales provienen de procesos químicos, y por lo tanto, ni todo lo químico es dañino ni todo lo natural es inocuo.